Antonio Rubial García y Jaime del Arenal
ARG: Los frailes traían una cultura audiovisual, una cultura que se había generado en la Edad Media, concretamente en los siglos XI y XII, que se veía en imágenes, que se transmitía a través de sermones, sermones que eran plásticos, que tenían que ver con cosas de la vida cotidiana que afectaban a la gente. Usaron teatro evangelizador, se conocen varias obras que se representaban en los atrios de las iglesias, utilizaron la fiesta y muchos recursos indígenas prehispánicos como el canto o la danza fueron reutilizados para incidir en el proceso evangelizador y crear algo que para los indios hubiera sido muy difícil de comprender, una religión totalmente ajena, distinta a ellos. De hecho, en esta conformación del cristianismo novohispano tiene una fuerte raíz también la realidad indígena. Estamos ante un proceso que los antropólogos y muchos historiadores han trabajado y que es el proceso del sincretismo. Una cosa es el mensaje que los frailes y los clérigos seculares están dando, es decir, el mensaje oficial de la Iglesia, a través de todos esos aparatos que son el teatro, la danza, el sermón, las imágenes, pero otra cosa es cómo los receptores recibieron el mensaje y en eso tenemos poca información, porque hay muy pocos testimonios indígenas, pero sabemos, a través de testimonios españoles y de algunos testimonios indígenas que nos han quedado, cómo estos indígenas entendieron el cristianismo; claro, es un cristianismo de síntesis, sincrético, donde los santos sustituyeron a los ídolos, donde la Virgen sustituyó a las diosas, un proceso que, en verdad, ha creado uno de los fenómenos más fascinantes de la historia humana que fue el proceso de cristianización.
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