Category: Discutamos Mexico


Antonio Rubial García y Jaime del Arenal

ARG: Los frailes traían una cultura audiovisual, una cultura que se había generado en la Edad Media, concretamente en los siglos XI y XII, que se veía en imágenes, que se transmitía a través de sermones, sermones que eran plásticos, que tenían que ver con cosas de la vida cotidiana que afectaban a la gente. Usaron teatro evangelizador, se conocen varias obras que se representaban en los atrios de las iglesias, utilizaron la fiesta y muchos recursos indígenas prehispánicos como el canto o la danza fueron reutilizados para incidir en el proceso evangelizador y crear algo que para los indios hubiera sido muy difícil de comprender, una religión totalmente ajena, distinta a ellos. De hecho, en esta conformación del cristianismo novohispano tiene una fuerte raíz también la realidad indígena. Estamos ante un proceso que los antropólogos y muchos historiadores han trabajado y que es el proceso del sincretismo. Una cosa es el mensaje que los frailes y los clérigos seculares están dando, es decir, el mensaje oficial de la Iglesia, a través de todos esos aparatos que son el teatro, la danza, el sermón, las imágenes, pero otra cosa es cómo los receptores recibieron el mensaje y en eso tenemos poca información, porque hay muy pocos testimonios indígenas, pero sabemos, a través de testimonios españoles y de algunos testimonios indígenas que nos han quedado, cómo estos indígenas entendieron el cristianismo; claro, es un cristianismo de síntesis, sincrético, donde los santos sustituyeron a los ídolos, donde la Virgen sustituyó a las diosas, un proceso que, en verdad, ha creado uno de los fenómenos más fascinantes de la historia humana que fue el proceso de cristianización.

Antonio Rubial García y Jaime del Arenal

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“Muerto el pastor, las ovejas se dispersaron”

Guadalupe Jiménez Codinach

Guadalupe Jiménez Codinach
Guadalupe Jiménez Codinach

La muerte de Morelos marca el inicio del fin de la insurgencia, que en esa etapa se va a recluir en lugares de difícil acceso, como el Fuerte de Comanja o el Fuerte de los Remedios. Se desperdiga la insurgencia también porque falta un dirigente carismático, del tamaño y las cualidades de un Morelos. Como decía Carlos María de Bustamante: “Muerto el pastor, las ovejas se dispersaron”. Sí existe la insurgencia pero ya no tiene la fuerza ni el entusiasmo que se tuvo anteriormente. Va a venir una cierta esperanza con la llegada a Soto la Marina de Javier Mina y sus expedicionarios, que son como 300, un grupo muy heterogéneo. En su primera propuesta Mina había pensado apoyar a Morelos trayéndole oficiales, y sí había soldados pero faltaban los veteranos de las guerras europeas y la Guerra de 1814 entre Estados Unidos e Inglaterra. Esos veteranos vendrían a entrenar tropas. La realidad que encuentra Mina es diferente a lo que había imaginado. Él creía que había puertos insurgentes donde llegar, no encuentra ninguno y tiene que desembarcar en Soto la Marina. Cree que hay un Congreso, pero éste ya no existe porque Mier y Terán lo había cancelado. ¿Y quién va a pagar las deudas de Mina? Se ha endeudado pensando que hay un gobierno insurgente, una cabeza del movimiento. Cree que viene a un pueblo que ama la Constitución y con intereses republicanos, y tampoco existe eso en la Nueva España, donde la Constitución de Cádiz era conocida pero la de Apatzingán circuló muy poco. Mina llega a una Nueva España que no es la que él cree y hasta Zacatecas no encuentra un solo grupo insurgente; se reúne con Pedro Moreno y se refugian en el Fuerte del Sombrero. Todos sabemos que los fuertes fueron sitios muy dolorosos donde la mayoría de los defensores va a morir, ya sea por las armas de los realistas o porque se despeñaron en las rocas queriendo huir de noche.

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