Lizette Farah acudió hoy al funeral de Paulette, al que no asisitó el padre. AFP
El cadáver de la niña Paulette Gebara Farah, de cuatro años, fue enterrado hoy en el Panteón Francés de Ciudad de México, después de ser hallado el pasado 31 de marzo a los pies de la cama de su habitación, de donde la menor había desaparecido una semana antes.
Mientras las autoridades no han podido resolver el misterio de su muerte, ante los medios los padres de la menor desvelaron sus diferencias, pues solo la madre, Lissett Farah, acompañada de familiares y amigos, acudió hoy al cementerio a sepultar a su hija.
Ya el lunes, el padre de Paulette, Mauricio Gebara, había anunciado que sólo estaría en el velatorio, al que no acudió Lissett, y que no iría al cementerio.
El padre tampoco permitió que su hija mayor, Lisset, de siete años, acompañara a su madre al entierro de su hermana, la pequeña Paulette.
“Creo que sí, hay problemas. Creo que ya ayer hubo una crisis por la custodia de la hija mayor. Siento que es injusto que en un momento dado una dama, una mujer pierda a dos hijas, una por fallecimiento y la otra porque no se la quieren regresar”, dijo a la prensa Alejandro Varela, abogado de Lisset Farah.
Por su parte, Arlett Farah, hermana de Lissett Farah, pidió a los medios respeto en el sepelio y no filmarlo.
“A la niña la estamos despidiendo como se debe, tiene que descansar en paz”, agregó.
El caso ha acaparado el interés de los medios, a los que los padres convocaron desde un principio para pedir su apoyo en la localización de la niña, cuando se reportó su desaparición.
Desde entonces, los medios mexicanos no han parado de seguir el caso, con entrevistas a los padres (una ayer muy larga con la madre), coberturas en directo de ruedas de prensa, y hoy, del entierro.
Paulette desapareció la noche del pasado lunes 22 de marzo mientras dormía en su casa, ubicada en el barrio de Interlomas, en el municipio de Huixquilucan -parte del área metropolitana de Ciudad de México- y las autoridades habían descartado la posibilidad de un secuestro.
Poco después la madre emprendió una campaña con carteles con la fotografía de la menor que dispuso por varios puntos de la ciudad.
El último día de marzo el cadáver de la niña fue hallado “entre el colchón y la estructura que lo contiene, cubierta por las sábanas y colchas de la misma”, indicó entonces el titular de la fiscalía del Estado de México, Alberto Bazbaz.
La niña murió por asfixia mecánica por sofocación, según la versión oficial ofrecida por Bazbaz, quien llegó a ordenar que los padres de Paulette y las dos niñeras fueran arraigadas (detención preventiva) mientras se desarrollaba una investigación plagada de inconsistencias, pero más tarde levantó la medida.
Ahora las autoridades del Estado de México han optado por poner el caso en manos de expertos y esperarán conocer de ellos detalles como cuándo murió la pequeña para tratar de depurar responsabilidades.
La madre de Paulette Gebara, Lizette Farah, inicia a vislumbrar el futuro de su familia tras la muerte de la niña en la segunda parte de una entrevista que concedió a Adela Micha.
Dice que por ahora se dedicará a vivir el dolor de la pérdida de Paulette y ya después buscará que se haga justicia y se encuentren a los culpables.
“No quiero echarle la culpa a nadie porque no soy nadie para juzgar”, dice durante la charla, al tiempo que insiste en su inocencia y se deslinda de las acusaciones de las primeras investigaciones y de la opinión pública.
Sin embargo, reitera que está dispuesta a seguir colaborando con las investigaciones: “No hay una sola vez que yo no haya dicho la verdad”.
Explica que antes de salir de la casa de arraigo habló un par de ocasiones de su marido, Mauricio Gebara, y analizaron la posibilidad de que la muerte de Paulette fuera producto de un accidente y detallaron los trámites para el funeral, fue ahì donde acordaron velar por separado a la niña.
Incluso menciona que la familia del papá le ofreció dinero para que saliera del país sin su hija mayor.
“El hombre está desesperado, igual que yo, pero no está usando los medios adecuados”, de esta manera explica las constantes acusaciones de la familia Gebara. “No quiero represalias”, sentencia.
Asimismo, niega que las grabaciones en donde se escucha que alguien ordena a una niña decir que estaban dolidas por la pérdida de Paulette, sean las voces de ella y su hija mayor. “La sacaron de contexto”.
Confirma que la hermana de Paulette permanece con la familia Gebara, aunque no sabe porque no le han permitido verla ahora que dejó el arraigo.




Comentarios